Un proyecto personal sobre el dolor.

El 14 de Abril de 2015 fallecia mi abuelo T. de cancer.

El 9 de Junio de 2016 nacian M. y J.

El 28 de Noviembre de 2016 fallecia mi abuela C.

El 9 de Octubre de 2020 fallecia A.

El 18 de Enero de 2021 ingresaban de urgencia a mi padre aquejado de una neumonia provacada por el covid-19.

El 19 de Enero de 2021 mi madre daba positivo de covid-19. El 20 de Enero de 2021 M. daba positivo de covid-19.

El 21 de Enero de 2021 T. embarazada de su primer hijo daba positivo de covid-19.

El 22 de Enero de 2021 N. daba positivo de covid-19.

El 23 de Enero de 2021 yo daba positivo de covid-19.

El 24 de Enero de 2021 P. daba positivo de covid-19.

El 2 de Febrero de 2021 B. fallecia de covid-19.

El 9 de Febrero de 2021 P. fallecia de covid-19.

El 25 de Marzo de 2021 nacia I.

El 1 de Abril de 2021 M. era diagnosticado de cancer.

Nada de esto será en vano.



Este es un proyecto sobre la geometría del dolor y la persistencia de la vida. Entre 2015 y 2021, mi mapa emocional se vio sacudido por una sucesión de pérdidas y nacimientos que redefinieron mi comprensión de la fragilidad.

14 de abril de 2015: El adiós de T. 9 de junio de 2016: La llegada de M. y J. 28 de noviembre de 2016: La partida de C. 9 de octubre de 2020: El silencio de A. Enero de 2021: El COVID-19 entra en casa, marcando los días con urgencias, positivos encadenados y la pérdida de B. y P. 25 de marzo de 2021: El nacimiento de I. 1 de abril de 2021: El diagnóstico de M.

Estas fotografías son los restos del naufragio y, a la vez, los pilares de la reconstrucción. Un intento de dar sentido al caos, de asegurar que cada cicatriz y cada aliento tengan un registro. Porque, a pesar de todo, nada de esto será en vano.